La novia rolera y el imbecil

La novia rolera y el imbécil

Segunda parte de la serie documental que tratará los usos y costumbres de la fauna rolera. En esta ocasión trataremos un caso muy especial: el rolero que tiene la inmensa suerte de encontrar una novia que comparte su afición y …. LA CAGA!

Probablemente, algunos pensarán, tras leer este artículo, que hago de abogado del diablo pero si lo pensais detenidamente comprenderéis que no está falto de razón. Comencemos.

Cuenta una leyenda que existe un legendario tesoro, de extraordinaria rareza y maravilla, cuya ubicación es un absoluto secreto sólo al alcance de unos pocos afortunados. Dicho tesoro es conocido como “novia rolera”. Aquel afortunado mortal que llegue a conseguirlo, verá como todas sus aspiraciones se tornan placentera realidad. Mas el tejido del que se forman los sueños es delicado y puee rasgarse sin no se trata con la atención adecuada. Analicemos la dinámica del grupo ante la aparición de la novia rolera en sus filas. Un buen día, la apacible vida del grupo de roleros se ve alterada por la llegada de un nuevo integrante en sus filas, un nuevo miembro… una chica!!!.

Reconozcámoslo, la muchos son tipos solitarios y la aparición repentina de este ejemplar del sexo opuesto les provoca una seria disfunción de sus glándulas salivares. Esta reacción no pasa desapercibida y en el 80% de los casos causa la huida en desbandada del nuevo ejemplar (recordad, siempre hay que ver primero la viga en el propio ojo). El 20% restante se queda, pero hemos de considerar que en dicho 20% se encuentran también elementos de la subespecie “Arpida Malcaratus” que viene en misión de reconocimiento (veáse artículo anterior). Muy bien. En el caso que nos ocupa, la chica no sólo no parece dar importancia al babeo sino que hace muy buenas migas con todos los integrantes del grupo. Esto, de inmediato, provoca una reacción bastante común: – “¿Que te parece XXXXXX(chica)? – “Hombre, es majilla y tal…. no juega mal….” El tiempo va pasando, y se ve claramente que no es un capricho pasajero. De hecho, es acojonante, pero ya lleva viniendo un mes. Es algo que nunca habia ocurrido. No nos aguantan tanto tiempo ni nuestros padres. Por supuesto, los comentarios también van evolucionando: – “La verdad es que XXXXXX esta bastante bien. Me cae de puta madre.” – “¿Te fijaste en la faldita que llevaba? Joder!!” – “Si, creo que después de la partida quedaba con unas amigas” – “Es verdad!! Iba a la inauguración de un garito!” – “Oye, ¿y no sabrás que garito es?” Como podemos ver, ya han empezado a prestarle atención, a escuchar sus comentarios y hasta a fijarse en su forma de vestir.

Estamos ante un hecho muy importante. Ha pasado la barrera de “es el enemigo”. Ya esta integrada dentro de la manada. Se esta viendo venir. Va a liarse con alguno de ellos. ¿Que no me creéis? Prestad atención al síntoma fundamental: los piques. – “¿Visteis ayer que baboso el Zutano? No hacia mas que tirarle los tejos en la partida!” – “Si. Que falta de dignidad. No le quitaba ojo. Total, porque llevaba una blusa que…” – “Si. Es la que se puso para la inauguración del ZZZZZ( el garito), con aquella faldita tan corta” – “¿Pero no dijiste que no sabias qué garito era? (Miradas de mosqueo)” – “Es que es un baboso. Os lo digo yo. Este aún la molesta y se pira” – “Menudo baboso” – “A mi nunca me ha gustado como juega (eran inseparables)” Por supuesto, variantes de esta conersación se repiten con los sucesivos ausentes como sujetos de la misma. A partir de aquí, los hechos se precipitan. Antes o después uno de ellos se liará con ella y, sabedor de las consecuencias (ha participado en todas las conversaciones menos una), procurará mantenerlo en secreto para no montar malos rollos. Pero es inevitable, los demás se enterarán y de la peor manera posible: – “¿Vamos esta tarde a ver X-Men 2?” – “Me han dicho que está de puta madre” – “Magneto está que se sale. Hay una escena que monta una de la ostia! (Dicho por él)” – “Ah, ¿ya la has visto? ¿Que tal está?” – “A mi me ha gustado más que la primera!!! (él)” – “Si, además tiene efectos especiales por un tubo. A mi no me importa verla otra vez. ¿Vamos otra vez con ellos, Zutano? (Dicho por ella)” – “!!!!!!!!!!!! (Dicho por todos los demás)” Ya se lió. La manada lo sabe.

Mosqueo generalizado, pero casualmente sólo con él. Por supuesto, a la cara todo son “como me alegro por vosotros”, “que suerte tienes, cabrón”, etc… pero a la espalda las puñaladas son mortales.

Puede que hasta alguno de los personajes del afortunado doble por alguna venganza personal (somos humanos). Pasa el tiempo. Las relaciones se normalizan. La manada empieza a aceptar que son pareja y al final, hasta se alegran por ambos. Una vez superada esta etapa, todo deberia ser como una balsa de aceite para la parejita. Y así sería de no ser por un pequeño detalle. Zutano es un imbécil congénito.

¿Qué es un imbécil congénito, os preguntaréis? Cómo explicarlo…. existen algunos síntomas inequívocos. Si el individuo presenta varios de ellos, es un imbécil, no hay duda: – Es monotema. A cualquier pregunta que le hagas, responderá con una de sus hazañas de rol. – Se olvida de todos los aniversarios y fechas importantes que no esten dentro del mundillo imaginario de las partidas. – Su vida es la partida y fuera de ella cualquier cosa que lo evada de la vida real. – Mientras ella avanza en la vida, el se queda estancado. (Hombre, 20 años para sacarse una diplomatura me parece mucho hasta a mí) – Tiene menos detalles que un cuadro de Picasso.

Como siempre se compra sus tebeos de manga, sus manuales, etc… no tiene ni un puto duro para salir a cenar. – Ella le paga el cine. (Variante de la anterior) – El tiempo que pasa con ella siempre lo comparte con una de sus aficiones, en proporción de 50 a 1. Recordemos, es monotema – En su maravilloso mundo de ilusión y fantasía, cree que a ella le basta (como a él) con sus aficiones. (Claro, a ella no le gusta salir, no le gusta bailar, no le gusta cenar en un sitio romántico aún pagando ella, no necesita otro tema de conversación que la partida de anoche, no piensa en su futuro…) – Emplea con ella el mismo tono de voz que con el resto. – En resumen, es otro de los colegas, pero con derecho a roce. Una vez ha pasado el tiempo suficiente, empieza a ocurrir lo que era de esperar. Las discusiones. Pero no unas discusiones normales de pareja, no. En estas, se pringa a toda la manada. Todos lo ven venir… todos menos uno. ¿Adivináis quién? A partir de aquí pueden darse tres casos:

CASO 1: LA APARICIÓN DEL DEPREDADOR Tras una larga relación en las que inexplicablemente la muchacha soporta la estulticia del chaval, un nuevo ejemplar aparece en escena. No es un tio del grupo, sino uno de esos individuos que todos catalogaríamos como “guay” (Dan asco, ¿verdad?). Este tipo es todo lo contrario al imbécil: deportista, maduro, seguro de si mismo (un puto chulo), atento (cuando le interesa), buen conversador (variante pseudoprogre intelectualoide) , etc, etc. A menudo es un compañero de facultad de su mismo curso o superior, o incluso ya colocado. Frecuentemente es ajeno al mundillo del rol. Ella en un principio solo siente amistad por él y él dice querer ser solamente su amigo (jejeje, ilusa). Las discusiones van a más, la manada se descojona (si, son hienas). Finalmente, ante la imposibilidad de lograr nada, ella decide dar por terminada la relación.

CASO 2: “LA SOLUCIÓN SON LOS CELOS” Uno de los miembros de la manada, de buena fe (o de maaaala, que de todo hay), intenta mediar hablando con ambos para que no ocurra lo que se ve venir (o para que ocurra, que de algo han de comer los carroñeros). A ella se le ocurre la brillante idea de aprovechar la situación para hacer parecer las “sesiones de consuelo” como lo que no son, y provocar al imbécil un ataque de celos, para que reaccione de una vez. Una terapia de shock. Y menudo shock. La manada termina a ostias y les da la patada a los tres, hartos de discusiones, malos rollos, etc…

CASO 3: ABANDONO POR DESGASTE La muchacha decide que varios años de su vida dedicados a desasnar a un subnormal son ya demasiados. No merece la pena tanto esfuerzo. Tras una última discusión con tracas y fanfarrias vuelven a aparecer juntos en público una última vez, ambos con cara de circunstancias. Uno de los dos se irá del grupo. Generalmente, ella buscará otras amistades pero nunca volverá a liarse con uno de ese mismo grupo. En cuanto al imbécil, no habrá sacado nada en limpio de esta situación. Cometerá los mismos errores una y otra vez.

Moraleja: El rol no te convierte en un imbécil, pero muchos imbéciles lo toman como excusa. Mucho ojo, gente!!! Tipos como estos son los que nos dan mala fama. Nos encanta el rol, pero los que podemos considerarnos seres humanos normales (más o menos) somos conscientes de que existe un mundo fuera de la mesa. Basado en hechos reales. Algunas situaciones se han exagerado con fines dramáticos (pero no tanto). Dedicado a quién ya sabe.

PD:  Relatos extraídos de los foros de ociojoven, ninguno es mio.

Una respuesta a “La novia rolera y el imbecil

  1. Los 2 muy buenos tio, y en si ciertos pero yo añadiria un 4 caso que ocurrio en el grupo que yo jugava de rol. Entro la tia, si, se lio con uno, si, y la tia fue sorbiendo el seso a todos para que se hiciera lo que ella queria, lo consiguio con algunos, y el resto, hasta los huevos de los babosos, yo y un par mas, mandamos a la mierda el rol, la verdad que hecho de menos aquellas tardes de viernes en la mesa, pero no compensa hacerlo con una tia que quiere que se haga solo lo que a ella le de la gana y con un grupo de tios que le comen el culo, porque la frase de “tiran mas dos tetas que dos carretas” es cierta, y durante unos meses fue dicha por mi y los otros 2 chicos q dejamos las partidas.

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