El maestro y el jarron

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La semana que viene volveremos a las dos entradas semanales, mientras pongo este cuento para publicar algo esta semana.

El discípulo llego enojado ante el maestro chino.

-¿Que te pasa hijo mío?- le pregunto el maestro.

-Es que me enoje con mi mejor amigo porque me ha dicho cosas que no me han parecido bien y….

-¿Y que paso hijo mío?

-Pues que le dije cosas feas, cosas que en verdad no sentía pero me hizo enojar y se las dije.

-¿Qué cosas dijiste?

-Pues que no quería verle nunca más, que lo odiaba, que se fuera de mi lado y que no volviera a buscarme, que ya no le apreciaba etc., y bueno, es muy terco, después lo llame para pedirle disculpas y me ha dicho que no puede perdonarme más y que nuestra amistad se ha acabado.

El maestro se quedó pensativo.

-Pero si él es mi amigo y me quiere me perdonara ¿verdad maestro? si el en verdad es mi amigo vendrá a buscarme y todo será como antes.

El maestro lo miro y le dijo.

-Sígueme hijo mío.

Lo llevo hacia una habitación donde había un enorme jarrón chino de porcelana, era un jarrón muy fino. El maestro le dijo.

-Ves este jarrón hijo, este jarrón tiene un gran valor monetario y sentimental para mí, sin embargo, mira…..puff y lo lanzo al piso rompiéndolo en mil pedazos….

-Pero maestro si ese jarrón vale tanto para usted ¿por qué lo ha roto?

-¿No valía así para ti tu amigo? Con tus palabras hirientes hiciste lo mismo que yo he hecho con mi jarrón, ahora bien, ayúdame, ven hijo vamos a pegar los pedazos del jarrón que he roto….

El joven se sentó junto al maestro y pegaron poco a poco los pedazos, sin embargo, pese a que lo pegaron el jarrón ya no era igual: estaba lleno de grietas y aún faltan pedazos que no aparecían pues se habían astillado mucho…

-Ves hijo mío- dijo el maestro- igual que le sucede a este jarrón sucede con las relaciones entre las personas, no importa cuánto te quieran, cuanto te valoren, cuanto te aprecien, si tú con tus palabras y tus acciones rompes la relación, entonces hijo mío, cuando trates de pegar los pedazos rotos no podrás, siempre quedaran huellas, siempre quedaran grietas y ya nunca nada será lo mismo.

Una respuesta a “El maestro y el jarron

  1. Pingback: Pequeña pieza misteriosa (Mysterious little piece) – Mendoza y fuga

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